jueves, 23 de agosto de 2012

Cambiando iMac por MacBook Pro

Como ya había apuntado estaba llegando la hora de cambiar mi viejo iMac de inicios de 2008 por otro equipo. En realidad el ordenador no va mal, pero lo consideraba totalmente amortizado y buscaba más potencia de CPU porque la codificación de vídeos en el viejo iMac se eternizaban.

Revisemos las alternativas y por qué terminé en lo que terminé. Yo partía de esta configuración donde se ve mi iMac 21 pulgadas conectado con su monitor secundario DELL de 21 pulgadas también.


¿Linux?

Mi primera intención era cambiar a Linux. No me gusta la deriva que está tomando OSX hacia lo que se ha dado en llamar iOsificación (hacer que OSX se parezca a iOS) y sus limitaciones artificiales.

Linux era una alternativa razonable porque es también un sistema operativo basado en UNIX y por ende robusto como OSX. También encontramos gran cantidad de software y casi todo gratuito.

Pero hay un problema. Yo quería un all-in-one y estos equipos tienen hardware muy específico que luego Ubuntu no termina de encajar. Y además, ¿qué iba a hacer? ¿comprar un AiO con Windows 7 para luego quitarlo?

El problema principal de Linux es que no hay forma de comprar equipos montados que traigan Linux optimizado para ellos.

¿Windows 7?

La alternativa evidente era pues Windows. Pero dejadme que os diga. Mi mujer tiene un AiO de HP (TouchSmart PC 600) con Windows 7 y que es el que he usado entre otras cosas para probar las diferentes betas de Windows 8 que han ido saliendo en una partición del equipo.

Pero el problema es que si bien mi iMac en 4 años de uso no solo sigue funcionando sin reducción de rendimiento aparente y sin necesidad de reinstalar el OSX jamás, en el Windows 7 de mi mujer de tan solo un par de años ya el rendimiento es mucho peor que cuando lo compramos.

En realidad ya el equipo al sacarlo de la caja se arrastraba en ocasiones debido a todo el crapware (programas preinstalados) que HP mete en sus equipos. Con el paso del tiempo el equipo a ido a peor y ya estoy planeando la reinstalación después de haber realizado ya varias limpias intensivas.

Pero eso no es lo peor. Pese a tener antivirus (Microsoft Security Essentials) y su anti-malware Windows Defender (creo que se llama) actualizado constantemente, ya he tenido varios episodios de malware instalado al navegar mi mujer buscando libros y películas. OK, ella no es experta, pero... ¿de verdad que hay que ser un geek para que el Internet Explorer no termine infectado solo por navegar?

Estoy tan harto del PC de mi mujer que opté por pasar de Windows 7.

¿Windows 8?

Aun no ha salido y no está disponible y quería cambiar ya. Cuando salga ya veremos, pero de verdad que Microsoft debe hacer esfuerzos para convencerme de que Windows 8 no tendrá los mismos problemas al navegar que Windows 7.

Entonces OSX

Vale, eso nos deja por eliminación de vuelta a OSX.

¿Por qué me gusta OSX? Principalmente ya lo he dicho, es un sistema operativo robusto que viene con cero crapware instalado de fábrica y que al ser desarrollado para una gama muy reducida de dispositivos ha sido perfectamente adaptado a ellos. Si miramos tenemos menos de una veintena de distintos modelos a los que Apple tiene que adaptar OSX. Además hoy por hoy está libre prácticamente de amenazas, no porque esté mejor diseñado, que algo si lo está, sino más bien por falta de "mercado" para los desarrolladores de malware.

¿Qué no me gusta de OSX? Ya lo he mencionado. Desde la versión 10.7 (Lion) y especialmente en la 10.8 (Mountain Lion) los chicos de Apple han decidido que lo que le viene bien a OSX (o a ellos en realidad) es que se parezca día a día más y más a iOS. No me preocupa el aspecto, no, me preocupa las limitaciones artificiales que van poco a poco limitando lo que podemos hacer o no con NUESTRA computadora.

Ya en lo poco que llevo usado Mountain Lion (ML) he tenido problemas con los certificados de varias páginas webs lo que me ha impedido usar por ejemplo la página cuevana2.tv que es mi página preferida de vídeo online.

Por no hablar de las instalaciones de software que no provenga de la Mac App Store. Pero hoy por hoy en 10.8 podemos simplemente darle a seguir adelante, aunque con algún widget no he sido capaz de que ML ignore los certificados.

Pero de momento en ML estas limitaciones son los molestas.

¿iMac o MacBook Pro?

En principio yo quería usar el Mac como ordenador de sobremesa tal y como hacía con el iMac, pero quería el de 27 pulgadas para no usar el monitor secundario DELL. ¿Motivo? Tanto Lion como Mountain Lion funcionan mal con varios monitores. Cuando pasas las aplicaciones a modo maximizado, que es una forma estupenda de trabajar, los monitores auxiliares se desactivan, vamos se quedan en un bonito wallpaper gris metalizado. Sabedor de esto pretendía comprar el iMac de 27 para no necesitar un monitor secundario.

La idea era además poder conectar el Mac al televisor LCD del estudio de modo que lo usaría en modo espejo y así poder ver películas en 50 pulgadas.

Pero había un problema. El actual iMac de 27 pulgadas que hay en las tiendas de Apple es un modelo del 2011 lo que quiere decir que seguramente un nuevo modelo esté al caer (primer semestre de 2013). No quería esperar, pero desde luego no quería invertir en un iMac de algo más de 2000 euros para que dentro de unos meses salga un modelo nuevo que deje obsoleto el recién comprado.

Eso nos deja con los modelos recién salidos de Mac, los MacBook Pro de 13 y 15 pulgadas y el nuevo MacBook Pro Retina Display de 15 pulgadas.

Todo el tema de la pantalla Retina Display me parece una exageración, no le veo mucho sentido, ya lo he dicho en varios posts, el meter más resolución en una pantalla de 9 o 15 pulgadas que en nuestras televisiones de 40 o 50 pulgadas. Bien es cierto que miramos las pantallas de televisión a un mínimo de 2 o 3 metros y las del ordenador a unos 80 centímetros de la cara. Pero siempre he pensado que es matar moscas a cañonazos.

Lo que si me llamaba la atención del MacBook Pro Retina Display (MBP RD) es la potencia que tiene, muy superior a los otros MacBook Pro y superior incluso a los iMac en venta actualmente. Solo los Mac Pro superan su potencia.

Además el MBP RD viene con un puerto HDMI que cuando salió sorprendió a propios y extraños dado que Apple está interesada en potenciar sus nuevos interfaces Thunderbolt.

¿Qué he comprado?

Así que la decisión estaba tomada. Compré un MacBook Pro Retina Display. El modelo intermedio, con CPU a 2.6 GHz y 500 GB de disco duro SSD y RAM de 8 GB.

Además compré un adaptador Thunderbolt a Gigabit Ethernet y uno Thunderbolt a DVI para conectar el monitor DELL de 21 pulgadas en principio como monitor secundario.

Así que dado que la pantalla de 15 pulgadas se me antojaba pequeña tengo mi nuevo MBP RD conectado a la pantalla de DELL de 21 y con el interface HDMI conectado a la televisión.

Tengo que decir que un punto importante para convencerme que esta solución no solo era adecuada para mi sino que era incluso mejor que el iMac vino del artículo del amigo Ivan (alias Treki23) en este artículo donde el explicó que ha ido a una solución con MacBook Air más un impresionante monitor Apple Thunderbolt Display conectado por el nuevo puerto multifunción (vídeo y almacenamiento).

Este es el aspecto final de mi escritorio:


Configurando monitores

La verdad es que una de las cosas más impresionantes del MBP RD es como es capaz de gestionar tres monitores a la vez sin despeinarse.

Así que en un primer momento conecté los tres monitores dejando el DELL a la derecha del MBP y la TV a la izquierda y configurando el escritorio extendido, esto es, que los tres monitores formaban un único escritorio donde podía mover cualquier ventana de aplicación. Simplemente apagando el televisor LCD el escritorio ampliado se quedaba solo en las pantallas del MBP RD y del DELL. Si lo encendía ya podía pasar aplicaciones a la pantalla de TV pues el escritorio extendido crecía automáticamente para incluir esa pantalla también.

Funcionaba muy bien pero... si, un pero... Mountain Lion y su desastrosa gestión de las aplicaciones a pantalla completa en configuraciones de multiples monitores. A ver, Snow Leopart ya tenía problemas si ponías una aplicación a pantalla completa, pero en aquel sistema operativo las aplicaciones a pantalla completa no estaban tan depuradas y no eran tan absolutamente útiles.

OK, plan B. Conectar en el día a día las pantallas del MBP RD y del DELL pero en modo clonado (en ambas pantallas se ve lo mismo) y solo activar la televisión LCD también clonando cuando fuese a ver una película. Esta configuración permite utilizar los gestos para cambiar entre aplicaciones maximizadas. Es un sistema que enamora.

Pero... si, otro pero... Pero para que tener la pantalla del MBP RD encendida mostrando lo mismo que el monitor más grande del DELL. Recordad que para mi lo del Retina Display es bastante innecesario. Así que me puse a leer como usar el MBP RD con la tapa bajada pero funcionando con el monitor, teclado y ratón externo. No es sencillo, e implica tener el conector de corriente siempre conectado al encender el equipo, lo cual es un incordio.

Pero es que además si vemos como se refrigera el MBP RD vemos te toma el aire por la parte de abajo de los laterales del equipo y lo suelta por delante de la pantalla. ¿Mi duda? Si cierro la tapa... ¿interrumpiré el flujo de aire y se calentará hasta el destrozo?

Busqué entonces opciones para apagar el monitor del MBP RD estando abierto. Encontré aplicaciones y trucos y mil extraños hacks para hacerlo, pero al final la Navaja de Occam se impuso y vi que la solución más sencilla y rápida es... simplemente bajamos a tope el brillo del monitor y este ya no nos despista mostrando lo mismo que el auxiliar.

Cuando quiero ver una película en la televisión LCD simplemente la enciendo y el DELL y la TV muestran lo mismo.

Funciona genial.

Otras ventajas de esta opción

La verdad es que el tener un portátil en vez de un iMac hace que mi solución informática doméstica sea mucho más flexible. Tengo todos mis archivos en un dispositivo que si me voy de vacaciones se viene conmigo. Tengo la opción, como es el caso, de llevarme el portátil al salón o la cocina y escribir desde allí. Puedo conectar el portátil al televisor del salón y ver películas usando el portátil como media center. Puedo salir con él al jardín y trabajar al aire libre.

¿Cómo es que no me dí cuenta antes de esto? Ya se sabe, en casa de herrero cuchara de palo.

¿Qué me gusta de Mountain Lion?

La gestión de las aplicaciones en pantalla completa, tener varios escritorios entre los que cambias con un deslizar los dedos sobre el touchpad o el Magic TrackPad es una gozada. Me gusta lo bien que cambia automáticamente las resoluciones de las pantallas cuando conectamos y desconectamos monitores.

Me gusta la nueva aplicación de Mail y otras que han cambiado radicalmente.

Me gusta, llámenme hereje, el Mission Control para gestionar las aplicaciones y ventanas abiertas.

También me gusta el LaunchPad, que emula un iPad para abrir las aplicaciones. Dudo cuando tenga muchas más aplicaciones abiertas si seguirá siendo útil o volveré a mi idolatrado Spotlight para abrirlas.

¿Qué no me gusta de Mountain Lion?

Gatekeeper y todo el rollo de certificados para HTTPS. Demasiada seguridad que en ocasiones no he conseguido engañarlo para poder usar alguna página web. A ver, que parte no entiende ML de que confío en el certificado de cuevana2.tv pese a que esté caducado y no emitido por una entidad famosa.

Tampoco me gusta que no venga instalado Java por defecto, y no fue sencillo encontrarlo en la web de Apple e instalarlo. Y lo mismo ocurre con Flash, al final solo instalé el plug-in de Chrome de modo que solo puedo ver webs con Flash en ese navegador pero no en Safari.

Próximamente...

En posteriores artículos del blog mostraré vídeos explicando los distintos modos de pantalla cuando trabajamos con varias de ellas en un MacBook Pro Retina Display y el vídeo del "unpackaging" o "unboxing" del dispositivo.

Stay tuned.



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