martes, 1 de noviembre de 2011

Halloween. Tradición importada.

Anoche miles de niños, en España, recorrieron las calles como posesos en un subidón de azúcar sin precedentes. ¿Nombre en clave de la operación? Halloween.

Empecemos con un poco de historia. Halloween es una tradición norteamericana, principalmente, que se supone se basa en el festival celta del Samhain, que en irlandés antiguo quiere decir final del verano. Aparentemente los primeros inmigrantes irlandeses llevaron una versión de esta tradición a los EEUU con la gran migración del Hambre de la Patata alrededor de 1840.

Como se celebra es conocido. Tradicionales colores naranja y negro se mezclan con celebraciones donde los niños, disfrazados de vampiros, brujas, momias y restantes seres terroríficos van por las casas pidiendo "truco o trato".

Hasta ahí nada que no podamos leer en Wikipedia si nos apetece.

En España celebrámos cerca de esa fecha el Día de Todos los Santos, y la tradición era el día 2 de Noviembre, Día de los Fieles Difuntos, ir a visitar los cementerios.

En Mexico, tienen los días 1 y 2 de noviembre la celebración de el Día de los Muertos, que es mucho más espiritual que el Halloween pero también bien pintoresco.

La pregunta que todos se hacen es, ¿por qué hemos importado esta tradición?

De entrada decir que importar tradiciones no lo considero intrínsecamente malo ni es la primera vez que lo hacemos. Ahí tenemos el caso de Santa Claus, o Papa Noel, que en España no se celebraba. ¿Es malo? No tiene porque. ¿Por qué importamos usos por ejemplo en vestimenta sin inmutarnos y las fiestas no? El mundo se ha convertido en una aldea global, y es normal que las tradiciones se vayan mezclando y los usos en general también.

Por otro lado España, tradicionalmente católica, está bastante necesitada de una des-sacralización de las festividades. Se han fijado que menos el 1 de mayo y el Día de la Constitución todas nuestras fiestas son católicas o se celebran como tales.

Es por tanto normal que importemos fiestas, pero si sumamos dos factores que aun no hemos tenido en cuenta nos damos cuenta que en el caso de Halloween es un caballo ganador.

El primer factor es que es una fiesta de niños y disfraces. Por Dios, traten de que un niño no se disfrace. En el armario de mi hija están todos los disfraces de todos los carnavales y ella se los pone para jugar, pero aun sin disfraces, ¿quién no se ha metido en el cuarto de sus padres a ponerse su ropa para disfrazarse de los padres?

El segundo factor son los colegios bilingües. Con la extensión del bilingüismo a las escuelas públicas se popularizan usos y celebraciones que antes solo se tenían en la escuela privada. Ir a un colegio bilingüe no se trata solo de aprender un idioma, se trata de conocer la otra cultura. Por ello en casi todos los colegios bilingües se celebra Halloween.

Así que niños, bilingüismo, cosas que dan miedo y Hollywood. Señores detractores están ustedes perdidos. De todos modos ¿de donde vienen las tradiciones?, en algún momento empezaron, ¿cierto? La ahora tan tradicional toma de uvas en Fin de Año no tiene más que 100 años. Y el Primero de mayo tiene también de ese orden.

Más absurda me parece la posición de la Iglesia Católica. El otro día en catequesis, a mi hija, la catequista poco más que le dijo que no debía celebrar Halloween porque era una fiesta pagana. Entre mi hija que no se entera mucho y la catequista que es bastante zote (ya lo ha demostrado en otras muchas ocasiones) el resultado fue mi hija preguntándome que es una fiesta pagana... y ahí tienen al ateo de la familia explicándole que quiso decir la catequista.

De paso, hicieron un evento en la Iglesia, a la que pidieron a los niños que asistieran, donde les darían chocolate caliente. ¿La hora? de las 17.00 a las 20.00. Un absurdo, pues mi hija y sus amigos de la urbanización (todos de colegios bilingües) habían decidido montar su ronda de Halloween de 20.00 a 21.00.

Fiesta pagana. Bueno, en realidad como la Navidad, fijada para el 25 de diciembre por el emperador converso Constantino el 321 y ratificada como tal en el 350 por el Papa Julio I.

¿Por qué se fijó esa fecha? Los romanos celebraban las Saturnales desde el 17 al 23 de diciembre, que eran las fiestas del solsticio de invierno y eran llamadas así por celebrarse en honor al dios Saturno. Al final de las Saturnales se celebraba el Día del Sol Invicto, sobre el 25 de diciembre. El muy conciliador Constantino decidió que ese día se convirtiera en el Día del Dios Invicto y dedicarlo a la celebración del nacimiento de Cristo. El resto es historia.

Paradójicamente la Navidad lleva camino de convertirse más en las bacanales romanas que en una festividad católica.

Así que como la Iglesia Católica no tiene problemas, se dedican a tratar de convencer a sus pupilos de que no celebren una fiesta que implica disfraces, sustos, travesuras y chuches. Les deseo suerte, pero no se yo...

¿Conclusión? Halloween es atacado en España por la derecha alegando que es una fiesta pagana y por la izquierda alegando que es un implante anglosajón, así que a los disfraces, sustos, travesuras y chuches añadimos el hecho de que a los adultos no les gusta que se celebre. Todo un coctel para el triunfo de esta fiesta entre los críos. ¿Disfraces y chuches?... ¿y encima no les gusta a los padres? Lo tiene todo; todo lo que quiere un crío. Así que... tok tok... ¿quien es?... soy Halloween y he venido para quedarme.

P.D.: De por qué un ateo hace que su hija vaya a catequesis y a clases de religión podemos hablar otro día.

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