domingo, 5 de septiembre de 2010

Fallo de memoria en iPhone 4

Es la 1:05 de la madrugada de 5 de septiembre de 2010. Llevo desde las 21:00 de ayer tratando de resolver un problema con mi nuevo iPhone 4. Esta resuelto, pero he alucinado tanto que paso a contarlo aquí.

De resultas que desde hace 2 o 3 días el iPhone se me clavaba bastante en la pantalla de inicio de sesión. Curioso. No le di mucha importancia, pero es que fue a más y ya esta tarde simplemente no podía abrir la aplicación de Ajustes o tardaba muchísimo. Los deslizamientos de pantalla con los iconos se calaba. Todo rarísimo.

Bueno, me digo, tengo pendiente de instalar la 4.0.2, así que si hay algo corrupto por ahí el instalar el iOS de nuevo lo solucionará.

Listo. Pongo el iTunes a instalar el 4.0.2 en el iPhone y me voy de paseo. Cuando vuelvo a las 21:00 me encuentro que el iPhone ya tiene la 4.0.2 pero sigue comportándose igual de mal. Bueno, pues después de varios intentos de arrancar Ajustes lo consigo y le meto un reseteo de datos y ajustes, vamos un borrado a fábrica del iPhone. Una vez terminado lo conecto al iTunes y le digo que restaure de la copia de seguridad que tenía. Pensé que si era alguna aplicación pues simplemente como no las instala al principio pues podría probarlo antes de instalar todo.

Curiosamente solo con las aplicaciones estándar y los ajustes del backup le seguía pasando. Imposible entrar en Ajustes y a veces tardaba sus buenos 10 segundos en responder al simple deslizado de desbloqueo.

Entonces sería ya entre pitos y flautas las doce y media de la noche, y tenía un cabreo importante. Ya había restaurado el iPhone un par de veces, cargando y sin cargar las aplicaciones y por que no decirlo estaba desesperado. Tenía el iPhone en la mano y lo estaba mirando. La foto de la pantalla de desbloqueo es una foto de mi hija y mi sobrino. Como se quedaba pinchado al deslizar el desbloqueo tenía tiempo para mirar la foto. Están muy majos en ella. Es una foto que hice hará menos de una semana y que puse como fondo para el desbloqueo. La foto es más grande, pues está sacada en un restaurante con el propio iPhone 4, pero me di cuenta que estaban muy simpáticos los dos y por suerte sonriendo y con los ojos abiertos, cosa difícil cuando hacemos fotos a los crios que tienen a hacer monerías, así que la había dimensionado en el asistente para poner fotos en la pantalla de desbloqueo para que solo se les viera la cara en primer plano...

Un momento... me dio la inspiración... ¿cuanto tiempo paso desde que puse la foto hasta empezar a tener problemas? En realidad nada. Una vez la puse ya empecé con la movida ¿no? Rápidamente intenté entrar en la pantalla de Ajustes, pero nada, no se abría. Pensé ¿y si voy a la aplicación de Fotos? Directamente abrí la aplicación la cual tardó una enormidad en sacar los eventos. En total, desde deslizar el dedo, abrir la carpeta que contiene la aplicación Fotos, arrancarla y ir a un evento a ver fotos tardé del orden de 2 minutos. Así estaba el iPhone.

Tome una foto antigua que tenía, la seleccioné y le dije que la usase como pantalla de bloqueo. Un rearranque del iPhone por si acaso y... ¡¡Tachán!! Problema solucionado. Ya vuelve a abrir las aplicaciones a toda velocidad y a funcionar todas, incluida la de Ajustes y todo.

Alucinante. Si tomamos una foto hecha con el iPhone 4, y la usamos como pantalla de desbloqueo haciendo zoom sobre una zona de la foto, la memoria se satura tanto que el iPhone 4 comienza a ir lentísimo y a bloquearse. Impresionante fallo. Y en la 4.0.2 sigue pasando. Curioso. Curioso. Total cuatro horas de mi vida perdidas por una gran chorrada.

Pero claro me quedo pensando una cosa. ¿Y si yo no fuese un medio-gurú de estas cosas? Hubiese decidido que el iPhone 4 estaba roto y lo hubiese mandado a reparar. Al cabo de tanto me hubiese llegado el nuevo, lo hubiese puesto a restaurar, la pantalla de bloqueo volvería a ser la misma que la del roto y otra vez con problemas.

De hecho he de reconocer que pensé que sería un problema de que la memoria (los chips) estaban dañada y había decidido mandarlo a reparar (cambiarlo por otro). Y me habría llevado una buena sorpresa al ver fallar el nuevo otra vez igual.

¡Quá cosas pasan con los gadgets!, ¿verdad?

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